abril 2014 Posts

La alternativa

Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo.”

Albert Einstein

Esta parece ser la conclusión a la que también han llegado los agentes económicos del mercado. Autoridades, instituciones, empresas y particulares han caído en la cuenta, por fin, de que hay vida más allá de la financiación a través del sistema bancario español. Y, aunque sólo sea por obligación, el dinero alternativo se está convirtiendo en competencia del bancario.

Tras varios años de crisis económica y con un sistema bancario erigido como paradigma de los excesos, la sequía del crédito ha dejado mucha demanda de financiación desatendida en el tejido empresarial español. Sanearse y prestar al mismo tiempo ha quedado demostrado ser algo imposible para la banca española, que tiene que cumplir con los exigentes requisitos recogidos en Basilea III. Las compañías españolas que históricamente habrían accedido al sistema de financiación tradicional, el bancario, han tenido que buscar otra alternativa: la financiación con dinero privado que no dependa tanto de la cuestión coyuntural. En España, donde la banca ejerce el monopolio de la financiación a empresas con casi un 90% del mercado, que aparezcan alternativas en forma de capital particular para suplir las necesidades financieras de las empresas es un maná.

Y ¿cuáles son esas nuevas vías de financiación? pues desde el descuento de facturas al margen de las líneas bancarias realizado por empresas especializadas en inversión en facturas como Aztec Money, pasando por la venta de deuda acumulada de terceros a través de plataformas como Mercadeuda o la creación de fondos especializados en financiación que han aprovechado la tendencia a la desintermediación bancaria y la han convertido en negocio como Arcano European Income Fund, enfocado a la inversión en préstamos y bonos de alta rentabilidad emitidos por empresas europeas y españolas, para terminar en las alternativas que cuentan con mayor respaldo por parte del Gobierno: el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) y el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF).

Dado que la información es necesaria y el conocimiento primordial para que las cosas tengan éxito, me centraré en estas dos últimas vías. Los países avanzados de nuestro entorno han tenido siempre diferentes vías de financiación para su tejido productivo. Diversificar es la clave para no repetir errores del pasado y es necesario encontrar otras fuentes de financiación, y, de entre ellas, quizá la más importante sea la de los mercados financieros. Hoy, la posibilidad de que Bolsas y Mercados Españoles (BME) sea ese mercado que proporciona financiación a grandes, medianas y pequeñas empresas es una realidad. BME cuenta con la experiencia para constituirse en un referente de financiación tanto en el mercado de acciones (MAB) como en el de renta fija (MARF).

Lee el artículo completo en Axesor.

Grecia vuelve para quedarse

GreciaLa semana pasada Grecia volvió al mercado de deuda con una emisión a cinco años calificada de “rotundo éxito” por las principales instituciones internacionales y de “milagro” por las propias autoridades griegas. Y no es para menos. En su primera prueba tras cuatro años fuera de los circuitos de financiación consiguió colocar 1.000 millones de euros más del objetivo previsto, a un interés inferior al 5% (algo sorprendentemente bajo si tenemos en cuenta que en 2012 ese mismo plazo superaba el 65%), con el 90% de las peticiones de compra provenientes del extranjero (los mismos que antes le dieron la espalda) y, lo que es más llamativo, con una sobredemanda del 1.000%, es decir, peticiones de compra por un importe de 20.000 millones de euros. Sí, visto así, podríamos hablar de éxito. Y también de una gran campaña de propaganda política: “Grecia, el paradigma de la crisis, sale de ella”.

Pero analizando a fondo situación, me atrevo a decir que el triunfo no es de Grecia. La economía helena, aunque parece que consigue frenar su desplome, sigue siendo débil y preocupante. Grecia sigue siendo un país insolvente, sin crecimiento, con una insostenible tasa de paro del 27% y con un endeudamiento público que sigue creciendo trimestre tras trimestre y que ya se sitúa en el 177% de deuda sobre PIB (según últimos datos publicados por Eurostat), por encima de ese 148% que tenía cuando fue rescatado por primera vez en 2010. Con estos datos, de llorar, sería imposible calificar de exitosa esta colocación si no fuera por la red del BCE y el gran poder de oratoria que tiene el señor Draghi. Primero fue aquel “Whatever it takes, believe me” (Julio 2012) que supuso un salvavidas para la Eurozona, para el Euro en general  y para la periferia en particular. Esas palabras devolvieron poco a poco la confianza de los inversores en la Eurozona y con ello también una vuelta a la normalidad en las primas de riesgo y las rentabilidades exigidas a los bonos soberanos periféricos.

La emisión griega, cuatro años después, así lo demuestra. Pero también el bono español a 10 años al 3%, la emisión de Irlanda el mismo día que Grecia, el 10 años portugués al 4%, etc…el único que queda por salir al terreno de juego es Chipre y, visto lo visto, cabe esperar que más pronto que tarde se anime a ello y será, nuevamente, un éxito. Hace un par de semanas Draghi lo volvió a hacer, volvió a hablar, esta vez de “unanimidad” para seguir haciendo todo lo necesario, incluido el empleo de herramientas no convencionales como la compra de activos y ABS (Asset-Backed Securities), es decir, un Quantitative Easing (QE) a la europea. Por tanto, tenemos desplegada esa red del BCE desde 2012 que se refuerza con el posible lanzamiento de un programa de compras similar al llevado a cabo por la Reserva Federal, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra en los últimos años.

A esto sumen que nos encontramos en un entorno de represión financiera, con un tipos de interés próximos al 0%, con los activos considerados “más seguros” pagando rentabilidades mínimas, con un mercado inundado de liquidez y muy  pocas alternativas que nos permitan obtener unos rendimientos aceptables sobre nuestro dinero. Hoy el no riesgo no paga y si además tenemos a los emergentes dando muestras de debilidad, vemos cómo el dinero se mueve en una carrera a la caza de la rentabilidad más atractiva.

Dicho esto ¿cómo no va a comprarse deuda griega a cinco años? Pues claro que se compra, y casi en cantidades industriales, pero esa demanda en masa no es gracias a Grecia, sino a la Troika. Como hemos dicho, es gracias al BCE y sus palabras, al Eurogrupo y sus ayudas, a que el 80% del endeudamiento griego está en manos del FMI y de los socios europeos -lo que implica que no haya preocupaciones a la hora de la amortización y el pago en los vencimientos- y a que, tal y como se espera, no veremos una reestructuración adicional con nuevas quitas.

Grecia, su éxito y el mensaje de optimismo que transmite, ha vuelto al mercado para quedarse. Lo contrario sería un suicidio colectivo.