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Cuando heredar no es un chollo

Artículo publicado originalmente en The Objective el 14.04.2014

cementerio“En este mundo ninguna cosa es cierta salvo la muerte y los impuestos”.
Benjamin Franklin

Si juntamos fallecimientos e impuestos en España podemos asegurar que el dolor del que se queda en este mundo es doble. Además de la tristeza que supone la pérdida de un ser querido, nuestro bolsillo podría sufrir un revés de importante calado si como herederos aceptamos el legado sin conocer el caudal del mismo y dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que nos encontremos.

El Consejo General del Notariado acaba de hacer públicos unos datos suficientemente reveladores sobre este punto. Las renuncias de herencias en España a favor del Estado se han incrementado un 110% desde el año 2007 y un 21% en el año 2013 con respecto al año anterior.

Y es que les recuerdo que, según nuestro Código Civil, cuando un ciudadano acepta una herencia está aceptando de pleno tanto el activo como el pasivo del causante. Es decir, el heredero tendrá que hacerse cargo tanto de los bienes (inmuebles, activos financieros, dinero,…) como de las deudas que el difunto pudo haber contraído en vida. Por eso, si se presume que las deudas pueden ser superiores a los bienes resulta casi obligatorio conocer el caudal de la herencia ya que el heredero tendrá que responder con sus propios bienes. Y, dada la situación de crisis económica en la que vivimos, encontrarse con una herencia envenenada puede convertirse en un mal irreversible. Solución: aceptar la herencia a beneficio de inventario o rechazarla.

Pero además, el derecho a heredar lleva aparejada una carga fiscal que varía según la Comunidad Autónoma donde resida el heredero. Así, en nuestro país nos encontramos desde casi la total exención del Impuesto de Sucesiones y Donaciones en el caso de Madrid hasta el máximo tipo de gravamen en Andalucía, Asturias y Murcia. Hasta tal punto llega el montante del pago del Impuesto de Sucesiones y Donaciones en algunas Comunidades que más de uno se ve obligado a pedir un crédito avalado por el propio bien heredado. Y tal y como está el horno del crédito, como para ir a pedir unos bollos al banco ¿verdad?

Dicho esto y hasta que no se elimine el impuesto de marras sólo cabe esperar que nuestros seres queridos dejen este mundo en paz consigo mismos y, en especial, con sus posibles deudores.

Cuando Grecia es un grano

Artículo publicado originalmente en The Objective el 07.04.2014

grecia_2“Grecia era un grano, Portugal es un forúnculo y España es un tumor. No puedes arreglar una crisis de deuda con austeridad y más deuda”.
Bill Gross (abril de 2012)

Peculiar metáfora la del señor Gross, el “rey de los bonos”, para referirse a la situación de crisis de la €urozona en la que mostraba su opinión escéptica hacia la eficacia de los recortes y el endeudamiento llevados a cabo por los países periféricos. La frase es de 2012, pónganse en situación ¿recuerdan la tormenta? Les invito a visitar la hemeroteca de ese año, el año que vivimos peligrosamente, para que no olviden ni un detalle, que la memoria es muy corta.

¿Y qué fue de ese grano? Esta semana pasada Grecia logró convencer a la troika de sus avances y sus socios europeos aprobaron el desembolso de un nuevo tramo de ayuda financiera. La cuarta entrega de ese segundo fascículo de un coleccionable llamado rescate que se otorgó a los helenos en 2012, otros 8.300 millones de euros que prestaremos a cambio de otro sinfín de medidas y ajustes, y ya van… Ya van 240.000 millones de euros.

Para bien o para mal, Grecia ya no ocupa a diario las portadas de los periódicos pero no nos engañemos, sigue siendo un grano. La economía griega sigue en recesión aunque podría decirse que ha empezado a desacelerarse su desplome. La infección parece que remite: la caída del PIB es cada vez menor, el grave desempleo -insostenible tasa del 27%- parece que ha alcanzado su cota máxima y los datos manufactureros intentan revertirse. Veremos si hay consolidación. Hay quien opina que el país heleno puede acercarse al “crecimiento cero” en los próximos trimestres.

Entonces ¿qué hay de las palabras de Gross? pues más de lo mismo, sigue el grano, el forúnculo y el tumor porque aunque queden lejos los momentos más álgidos de esta crisis de deuda tenemos muy presente su envenenada herencia: más deuda.

Es evidente que nos enfrentamos a una situación en la que no sabemos cómo pagar la deuda acumulada (si se paga, claro). Han pasado ya unos cuantos años desde que empezó la crisis y no hemos solucionado nada. Grecia (al igual que España), sigue incrementando cada trimestre su nivel de endeudamiento público. A ver si nos damos cuenta de una vez: de una crisis de deuda no se sale con más deuda, porque este problema llamado deuda es como una película de terror, sabemos que tiene que acabar mal aunque no sabemos cuándo.

Cuando Candy hizo ‘crash’

Artículo publicado originalmente en The Objective el 31.03.2014

can“Compre compañías con buen historial de beneficios y con una posición dominante en el negocio.”
Warren Buffett

La semana pasada debutaba en bolsa King Digital Entertaiment Plc, la empresa creadora del adictivo juego Candy Crush Saga. El éxito fue tal que me he permitido rebautizar el juego como Candy “Crash”. Su puesta de largo supuso un -15,5% sobre el precio de salida a bolsa, es decir, King perdió en su primera jornada bursátil 1.000 millones de dólares de capitalización.

¿Y se sorprenden? A mí lo que me sorprende es que se sorprendan. Después del fiasco de Zynga, creadora del juego FarmVille, que hoy vale un 58% menos que en su salida a bolsa en 2011, ¿qué esperaban?

Como dice Buffett, “compren compañías con un buen historial de beneficio”: este historial en King es corto. Pese a tener 180 juegos en su catálogo, Candy “Crash” supone el 78% de sus ventas (1.888 millones de dólares en 2013). Excesiva dependencia de un único producto. Gran error.

Y continúa, “compren compañías con una posición dominante en el negocio”: los reyes del entretenimiento no son dominantes en el mundo de los videojuegos. Son simplemente una adicción para sus millones de “casual players”. El gran público, infiel por naturaleza, ha puesto de moda un juego que, cuando llegue a su punto de saturación, relegará a un segundo plano. Porque las modas son así, efímeras. Sus seguidores no son “hardcore gamers” o profesionales del videojuego. Los fans de Candy están ya esperando lo siguiente, más entretenido, novedoso y adictivo, para dejarle plantado. Excesiva volatilidad del sector en el que opera. Otro gran error.

Hay quien insinúa estar de nuevo en esos tardíos años 90 y principios del siglo XXI cuando todo lo que tenía el prefijo e- o el sufijo .com era oro puro. Para mi tranquilidad creo que en esto sí hemos aprendido algo y catorce años después de que estallara la burbuja .com y de que el Nasdaq no haya recuperado aún los 5.048 enteros que alcanzó en marzo de 2000, vemos que las salidas a bolsa de empresas carentes de historial de beneficios y posicionamiento dominante no se convierten en un pelotazo que nos haga mil millonarios sólo con pestañear.

Aunque igual me equivoco y quién sabe si, cuando los 93 millones de personas que juegan a diario a esta cosa de alinear caramelos dejen de pagar unos $17 al mes para avanzar de pantalla o ganar vidas, tendremos que preparar al Apalabrados o a los Angry Birds y rescatar al Snake de Nokia para catapultarlos al mundo bursátil y dar el pelotazo.

 

Cuando el fuego es riqueza

Artículo publicado originalmente en The Objective el  24.03.2014

fallasok_1“Si todo el año fuera fiesta, divertirse sería más aburrido que trabajar.”
William Shakespeare

Que nos lo digan a los valencianos que, tras cinco jornadas intensas de fiesta, el pasado 19 de marzo volvimos a quemar las Fallas.

Como valenciana me encuentro una y otra vez con las mismas preguntas sobre nuestras fiestas: ¿Qué sentido tienen? ¿Por qué las quemáis? Las Fallas terminan para volver a empezar. Se queman para volverlas a plantar. Las Fallas honran a San José, patrón de los carpinteros. Las Fallas son el ritual de quemar lo viejo para que venga lo nuevo. Purificar el espíritu para recibir la primavera. Las Fallas son cada año trabajo, esfuerzo, alegría, novedad, ilusión y negocio para los valencianos.

Sí, he dicho negocio. Las Fallas de Valencia, la variedad de actividades que la forman y su atractivo turístico (actualmente son fiesta declarada de Interés Turístico Internacional y aspiran a ser declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2015) tienen un importante impacto en la economía tanto valenciana como española. Con más de un millón de visitantes en cinco días, las fiestas en la ciudad de Valencia tuvieron en 2008 (año del último estudio de impacto económico realizado por la Interagrupación de Fallas) una repercusión de más de 750 millones de euros, con la creación de 7.580 empleos que supusieron unos 26,7 millones de euros en cotizaciones a la Seguridad Social y al IRPF. Ese año las Fallas también generaron para el Estado 63,5 millones de euros en concepto de IVA. Tax Man Montoro hubiera estado contento…

Como en cualquier otro negocio, la crisis ha afectado a las Fallas y este año el impacto económico ha caído alrededor de unos 200 millones de euros. Pese a ello, las Fallas de 2014, con un presupuesto global de 6,76 millones de euros (un 30% menos que años anteriores) han generado un negocio cercano a los 500 millones de euros.

Además, y esto ya le gusta menos a Cristóbal, en el ejercicio 2015 los monumentos falleros volverán a situarse en el epígrafe de “obras de arte” en cuanto al IVA se refiere lo que supondrá una rebaja del impuesto del 21% al 10% y que se traducirá en casi 700.000 euros de ahorro en los monumentos que los falleros podrán destinar a otros menesteres de la fiesta como hostelería, ocio, transporte, indumentaria, traca y pólvora.

Cuando oigo eso de “los valencianos no sabéis lo que hacéis quemando de esa manera el dinero” yo replico: con estas cifras generadas todos los años ¿no creen que lo más eficiente desde el punto económico es quemar las Fallas y volver a empezar?

Cuando Chipre fue un experimento social

Artículo publicado originalmente en The Objective el 16.03.2014

chipre_1“Nosotros decidimos algo, lo presentamos al público y esperamos poco a ver lo que pasa. Y si no hay sublevación, entonces seguimos, paso a paso, hasta que no haya marcha atrás.”
Jean Claude Juncker a Der Spiegel (1991)

Ayer se cumplió un año de aquel 16 de marzo de 2013, el día en que Chipre fue rescatado. Aquel fue también el día en el que los rescates en la Euro Zona dejaron de ser como los conocíamos hasta el momento: el Estado en cuestión pone dinero y rescata a sus bancos. Si el Estado no tiene dinero, el conjunto de países miembros de la Euro Zona le “ayudan” para que pueda rescatar a sus bancos. Bancos que a su vez tienen problemas porque, entre otras cosas, han estado financiando a los estados comprando su deuda y si un Estado tiene un problema (como tuvo Grecia), hace una quita de su deuda (como hizo Grecia) dejando un fantástico agujero en las cuentas de esos bancos (como el de los bancos chipriotas por culpa de Grecia).

Rescates que nos han convertido en súper héroes europeos. Genial ¿no? Pues no, porque aunque las declaraciones políticas se empeñaban en presentarnos los rescates como “casos excepcionales” y “aislados”, el círculo vicioso de la deuda soberana-sector financiero iba haciéndose cada vez más grande y ya tenemos en nuestro haber a Irlanda, Portugal, Grecia y “uno especial” en España. Somos súper héroes solidarios, sí, y tontos también.

En Chipre no se reconoció a tiempo el impacto en su sistema bancario de la quiebra griega porque se hubiera demostrado que la deuda soberana es un riesgo importante que puede convertirse en sistémico. Sin embargo, Chipre cayó en Marzo de 2013 y marcó el antes y el después. Ya no serían sólo los ciudadanos los que pagarían ese rescate junto a accionistas y bonistas, también lo harían los depositantes (es decir cualquier persona cliente del banco que tuviera su dinero en plazos fijos y cuentas a la vista). Se nos cayó el mito. Si tienes tu dinero en un banco que pueda tener problemas no estás a salvo. Como acreedor del banco, puedes sufrir una quita en tus depósitos porque no se olviden: cuando abren una cuenta y depositan su dinero en un banco le están concediendo a éste un préstamo y eso conlleva el riesgo de que no te lo devuelva.

El rescate de Chipre fue un shock pero también un aviso a navegantes. Como dijo Dijsselbloem, Presidente del Eurogrupo, “el acuerdo de Chipre se puede usar como modelo para otros rescates futuros, los depósitos superiores a 100.000€ no están garantizados”.

Ya lo saben, Chipre es muy pequeño pero ha sido un gran experimento social como ya anticipó Juncker en 1991. Crucen los dedos y, si son creyentes, recen para que los bancos y las autoridades hagan lo que tengan que hacer.