Cuando los banqueros saltan al vacío…

Artículo publicado originalmente en The Objective el 03.02.2014.

“Si alguna vez ve saltar por la ventana a un banquero suizo, salte detrás. Seguro que hay algo que ganar”
Voltaire, filósofo y escritor francés

tag-reuters.com0000-binary_GM1EA1S1RM901-BASEIMAGESuena simpático, pero en el caso que nos ocupa se trata de un estadounidense y dos ingleses, y más que algo que ganar en el salto, todo parece indicar que tuvieran bastante que perder. Esta semana que hemos dejado atrás se han quitado la vida tres banqueros. Los motivos se desconocen, vagamente achacados a “problemas en el trabajo”; algo tan indefinido que deja abierta la caja de las especulaciones y hasta hay quien ya habla de una nueva tormenta financiera en ciernes.

No está clara la relación existente entre suicidios de empleados de banca y advenimiento de tormentas financieras, pero el caso es que las noticias de profesionales de las finanzas que se quitan la vida después de sufrir una fuerte pérdida de dinero en los mercados de valores son tan antiguas como el mercado de valores mismo. Es decir, que los suicidios durante las crisis económicas no son nada nuevo. Trágicas muertes donde el dinero y las pérdidas económicas tienen relación. Pero ni siquiera en La Gran Depresión hubo tantos suicidios como la leyenda sobre aquel Jueves Negro de 1929 nos ha hecho creer. Se les va a caer un mito cuando sepan que entre el Jueves Negro y el final de 1929, sólo cuatro de los 100 suicidios y tentativas de suicidio registrados por el New York Times fueron saltos al vacío relacionados con la crisis, y sólo dos ocurrieron en Wall Street (“Los inversores saltando por las ventanas en 1929: medio leyenda”, Microsiervos.com)

Ahora bien, usted dirá “pero ya no estamos en medio de la tormenta financiera, esa ya pasó. Ahora estamos saliendo…”, y es cierto. Si bien no hemos llegado a la cima de la recuperación, existen datos objetivos que nos hacen ser optimistas y nos llevan a afirmar que lo peor de la crisis financiera, económica, bancaria y de deuda que ha asolado a las economías desarrolladas ha quedado atrás y que las maltrechas economías europea y americana van viendo la luz al final de un camino que aún se antoja largo y con algún que otro obstáculo. Es cierto también que los índices americanos se encuentran en máximos históricos y los de las plazas europeas flirtean con niveles pre-crisis.

Entonces ¿por qué se suicidaron estos tipos? Pues miren, no lo sé. Puede ser una mera y fatal coincidencia o, si nos ponemos a pensar en lo peor, y visto que lo acontecido en las últimas dos semanas -el fin del dinero fácil y barato, y los torrentes de liquidez entonando la retirada con el principio del fin del programa de estímulos que desde 2008 ha llevado a cabo la Reserva Federal americana (el famoso taper)- puede acarrear gravísimas consecuencias para las economías emergentes y por ende al resto del mundo. El efecto pánico está servido y una nueva crisis de divisas como la vivida (y sufrida) en 1997-1998 podría truncar nuestros planes más optimistas.

Como dice Daniel Lacalle en su artículo del pasado sábado (“Mercados emergentes y ‘sumergentes’: una brecha complicada”, Elconfidencial.com) no debemos caer en la autocomplacencia de pensar que el riesgo está controlado o no va a afectar. Los países emergentes suponen el 50% del PIB mundial y tenemos un sistema financiero global que ha estado buscando rentabilidad cada vez más lejos y con mayor riesgo allende los mares.

Quizá por esto, Gabriel Magee de JP Morgan, Bill Broehsmit del Deutsche Bank, Mike Dueker de Russell Investments, se suicidaron la semana pasada. O quizá no y es todo una fatal coincidencia. El tiempo me dará o me quitará la razón.

Y llegó el día D. Con D de Draghi

Artículo publicado originalmente el 07/06/2014 en La Voz de Galicia.

New-super-mario-bros-20050515005341289Y llegó el día D, D de Draghi, y el Banco Central Europeo (BCE) le dio al mercado lo que esperaba. Eso que los mercados “monetario-dependientes” llevaban ansiando tanto tiempo y habían puesto en precio. Súper Mario lo ha vuelto a hacer, esta vez actuando de facto y completando aquel “haré todo lo que sea necesario” de Julio de 2012 con un paquete integral de medidas y ese “el BCE aún no ha acabado” que deja la puerta abierta a emplear más munición en caso de que sea necesario.

Un mes entero de declaraciones alimentando todas las expectativas una reunión que ha debido ser la reunión del BCE más esperada de la historia de la institución. Draghi no podía jugar con su credibilidad.

En una decisión unánime, se anuncia un amplio paquete de medidas: las esperadas (bajada de tipos de interés y tasa de depósito a negativo), las esperables (inyectar más liquidez y acabar con la esterilización de compra de deuda), las demandadas (apoyo para que fluya el crédito bancario) y el anuncio de planes futuros (compra de ABS o compra de activos reales de empresas privadas no financieras).

En definitiva, más dinero y más barato para todos. Podríamos debatir si esto es bueno o malo. En mi opinión esto no es la panacea y las medidas de Súper Mario van encaminadas a incentivar el endeudamiento -otros dirán el crecimiento- con la excusa de que hay que consumir, gastar, subir precios y alejar el fantasma de la deflación y, por otro lado, penalizar el ahorro. Medidas que no acaban con nuestro problema: la deuda, cada día un poquito más alta. Total ¿qué más da? Estamos buscando la solución a la crisis en el mismo sitio y con los mismos medios que la originaron: más dinero y más barato. Que fluya, que fluya, se frotan las manos algunos. Mientras otros, menos entendidos en la materia pero que sufren muy de cerca los efectos de la crisis se preguntan si sirve de algo y, sobre todo, cuándo va a llegar a la economía real.

Pues bien, Draghi también ha tenido respuesta para esto. El cuándo, según sus propias palabras, será en dos o tres trimestres, allá para finales de 2014 y principios de 2015. El si servirá para algo… la teoría dice que así debería ser porque para ello el BCE ha impuesto sus condiciones: te cobro para que prestes (una decisión pionera que penaliza con el 0,10% a los bancos que guarden su dinero en la hucha del organismo) y te presto para prestar (TLTRO o barra libre de 400.000 millones de euros a cuatro años y por capítulos, condicionada a otorgar crédito a las familias y empresas, excluyendo el hipotecario, evitando que se destine así a la compra masiva de deuda como ya ocurrió con las anteriores inyecciones de liquidez). En cuanto a la rebaja de tipos de interés hasta el 0,15% será una medida con impacto limitado, ya vivimos en un mundo de dinero barato, pero que en el caso de que llegue realmente a reflejarse en una rebaja del Euribor a 12 meses beneficiará principalmente a los que ya están endeudados. Detrás de esta rebaja de tipos está el mensaje implícito de Draghi: no os voy a abandonar, habrá tipos bajos durante (más) tiempo.

¿Y ahora qué? Pues poco más queda. Para los fieles defensores de estas políticas expansivas, cruzar los dedos para que lo esperado suceda y Súper Mario acabe de una vez por todas con la crisis económica que ha minado nuestra paciencia. Y para los no creyentes, rezar para que así sea y que estas medidas (y más que pueden venir) no acaben con nosotros y el sistema.

La alternativa

Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo.”

Albert Einstein

Esta parece ser la conclusión a la que también han llegado los agentes económicos del mercado. Autoridades, instituciones, empresas y particulares han caído en la cuenta, por fin, de que hay vida más allá de la financiación a través del sistema bancario español. Y, aunque sólo sea por obligación, el dinero alternativo se está convirtiendo en competencia del bancario.

Tras varios años de crisis económica y con un sistema bancario erigido como paradigma de los excesos, la sequía del crédito ha dejado mucha demanda de financiación desatendida en el tejido empresarial español. Sanearse y prestar al mismo tiempo ha quedado demostrado ser algo imposible para la banca española, que tiene que cumplir con los exigentes requisitos recogidos en Basilea III. Las compañías españolas que históricamente habrían accedido al sistema de financiación tradicional, el bancario, han tenido que buscar otra alternativa: la financiación con dinero privado que no dependa tanto de la cuestión coyuntural. En España, donde la banca ejerce el monopolio de la financiación a empresas con casi un 90% del mercado, que aparezcan alternativas en forma de capital particular para suplir las necesidades financieras de las empresas es un maná.

Y ¿cuáles son esas nuevas vías de financiación? pues desde el descuento de facturas al margen de las líneas bancarias realizado por empresas especializadas en inversión en facturas como Aztec Money, pasando por la venta de deuda acumulada de terceros a través de plataformas como Mercadeuda o la creación de fondos especializados en financiación que han aprovechado la tendencia a la desintermediación bancaria y la han convertido en negocio como Arcano European Income Fund, enfocado a la inversión en préstamos y bonos de alta rentabilidad emitidos por empresas europeas y españolas, para terminar en las alternativas que cuentan con mayor respaldo por parte del Gobierno: el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) y el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF).

Dado que la información es necesaria y el conocimiento primordial para que las cosas tengan éxito, me centraré en estas dos últimas vías. Los países avanzados de nuestro entorno han tenido siempre diferentes vías de financiación para su tejido productivo. Diversificar es la clave para no repetir errores del pasado y es necesario encontrar otras fuentes de financiación, y, de entre ellas, quizá la más importante sea la de los mercados financieros. Hoy, la posibilidad de que Bolsas y Mercados Españoles (BME) sea ese mercado que proporciona financiación a grandes, medianas y pequeñas empresas es una realidad. BME cuenta con la experiencia para constituirse en un referente de financiación tanto en el mercado de acciones (MAB) como en el de renta fija (MARF).

Lee el artículo completo en Axesor.

Grecia vuelve para quedarse

GreciaLa semana pasada Grecia volvió al mercado de deuda con una emisión a cinco años calificada de “rotundo éxito” por las principales instituciones internacionales y de “milagro” por las propias autoridades griegas. Y no es para menos. En su primera prueba tras cuatro años fuera de los circuitos de financiación consiguió colocar 1.000 millones de euros más del objetivo previsto, a un interés inferior al 5% (algo sorprendentemente bajo si tenemos en cuenta que en 2012 ese mismo plazo superaba el 65%), con el 90% de las peticiones de compra provenientes del extranjero (los mismos que antes le dieron la espalda) y, lo que es más llamativo, con una sobredemanda del 1.000%, es decir, peticiones de compra por un importe de 20.000 millones de euros. Sí, visto así, podríamos hablar de éxito. Y también de una gran campaña de propaganda política: “Grecia, el paradigma de la crisis, sale de ella”.

Pero analizando a fondo situación, me atrevo a decir que el triunfo no es de Grecia. La economía helena, aunque parece que consigue frenar su desplome, sigue siendo débil y preocupante. Grecia sigue siendo un país insolvente, sin crecimiento, con una insostenible tasa de paro del 27% y con un endeudamiento público que sigue creciendo trimestre tras trimestre y que ya se sitúa en el 177% de deuda sobre PIB (según últimos datos publicados por Eurostat), por encima de ese 148% que tenía cuando fue rescatado por primera vez en 2010. Con estos datos, de llorar, sería imposible calificar de exitosa esta colocación si no fuera por la red del BCE y el gran poder de oratoria que tiene el señor Draghi. Primero fue aquel “Whatever it takes, believe me” (Julio 2012) que supuso un salvavidas para la Eurozona, para el Euro en general  y para la periferia en particular. Esas palabras devolvieron poco a poco la confianza de los inversores en la Eurozona y con ello también una vuelta a la normalidad en las primas de riesgo y las rentabilidades exigidas a los bonos soberanos periféricos.

La emisión griega, cuatro años después, así lo demuestra. Pero también el bono español a 10 años al 3%, la emisión de Irlanda el mismo día que Grecia, el 10 años portugués al 4%, etc…el único que queda por salir al terreno de juego es Chipre y, visto lo visto, cabe esperar que más pronto que tarde se anime a ello y será, nuevamente, un éxito. Hace un par de semanas Draghi lo volvió a hacer, volvió a hablar, esta vez de “unanimidad” para seguir haciendo todo lo necesario, incluido el empleo de herramientas no convencionales como la compra de activos y ABS (Asset-Backed Securities), es decir, un Quantitative Easing (QE) a la europea. Por tanto, tenemos desplegada esa red del BCE desde 2012 que se refuerza con el posible lanzamiento de un programa de compras similar al llevado a cabo por la Reserva Federal, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra en los últimos años.

A esto sumen que nos encontramos en un entorno de represión financiera, con un tipos de interés próximos al 0%, con los activos considerados “más seguros” pagando rentabilidades mínimas, con un mercado inundado de liquidez y muy  pocas alternativas que nos permitan obtener unos rendimientos aceptables sobre nuestro dinero. Hoy el no riesgo no paga y si además tenemos a los emergentes dando muestras de debilidad, vemos cómo el dinero se mueve en una carrera a la caza de la rentabilidad más atractiva.

Dicho esto ¿cómo no va a comprarse deuda griega a cinco años? Pues claro que se compra, y casi en cantidades industriales, pero esa demanda en masa no es gracias a Grecia, sino a la Troika. Como hemos dicho, es gracias al BCE y sus palabras, al Eurogrupo y sus ayudas, a que el 80% del endeudamiento griego está en manos del FMI y de los socios europeos -lo que implica que no haya preocupaciones a la hora de la amortización y el pago en los vencimientos- y a que, tal y como se espera, no veremos una reestructuración adicional con nuevas quitas.

Grecia, su éxito y el mensaje de optimismo que transmite, ha vuelto al mercado para quedarse. Lo contrario sería un suicidio colectivo.

Evento “Mujeres y Finanzas”

Aquí os dejo la entrevista que me hicieron para el Observatorio del inversor de Inversis Banco, en el que me preguntaron sobre qué aporta la mujer a las finanzas, la situación actual de la mujer en el mundo financiero y las finanzas en Twitter.